El día que le rompieron el corazón a Silvestre Dangond

Para nadie es un secreto que la vida sentimental de los músicos, compositores y artistas es muy complicada. Algunos componen a raíz de amores y desamores vividos en carne propia, otros, porque han sido cercanos a quienes han sufrido una pena de amor.

Uno de estos casos es el de Silvestre Dangond, quien cuenta que su adolescencia un plan imperdible los fines de semana con sus amigos, era ir a ponerle serenatas a las novias que tenían, “íbamos a la casa de las pelaitas con las que cada uno teníamos un cuento y les poníamos serenata. Un amigo que ya no está con nosotros ponía el transporte, íbamos en su camioneta; otro era el que ponía el trago; otro ponía la comida y por supuesto yo ponía la música con mi voz y mi guitarra”.

En el recorrido semanal, Silvestre siempre era el último en ir a cantarle a quien fuera su pareja en ese momento, pero ese día, en el barrio Panamá, se llevaría tremenda sorpresa.

“Llegamos, yo llegué súper feliz, contento, tipo 1:30 de la mañana a dar la serenata. Y cante, y cante, iba por la tercera canción y la muchacha no salía. Cuando iba por la cuarta canción… llega un taxi y se baja ella, venia de rumbear, ella rumbeando mientras yo afuera de su casa poniéndole serenata, que tristeza la que me dio aquella vez, desde chiquito me rompieron el corazón”, cuanta el artista Urumitero.

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